Comer cosas verdes: salud mental y alimentación

Las deficiencias de aminoácidos esenciales, además de resultar peligrosas para la salud, afectan nuestra percepción de la vida y la forma en que nos sentimos y nos comportamos.

Esta es la explicación en términos de las leyes nutricionales que rigen este mundo:

Para producir neurotransmisores, nuestros cuerpos utilizan aminoácidos esenciales como la tirosina, el triptófano, la glutamina y la histidina. Los neurotransmisores son los químicos naturales que facilitan la comunicación entre las células cerebrales, y rigen nuestras emociones, capacidad de memoria, aptitudes de aprendizaje, patrones de sueño y estado de ánimo.

En los pasados 30 años los neurotransmisores han sido el foco de las investigaciones sobre salud mental. Debido a ello ha surgido una nueva disciplina, la psicología nutricional.

Julia Ross, una especialista en el tema, explica que si nuestros organismos carecen de determinados aminoácidos es posible que desarrollemos importantes síntomas de desequilibrios fisiológicos y psicológicos, lo cual nos genera intensas ganas de consumir determinadas cosas que resultan perjudiciales para el cuerpo.

Por ejemplo, los síntomas de deficiencia de tirosina y fenilalanina pueden causar: depresión, falta de atención, baja concentración, poca energía y trastorno de déficit de atención.

Según la doctora Ross, los síntomas de una deficiencia de estos aminoácidos pueden provocar ganas de consumir productos que contengan almidón, azúcar, chocolate, cafeína, alcohol, tabaco, marihuana y cocaína. (Citada por Victoria Boutenko en La Revolución Verde, Ed. Gaia, 2012, p. 60.)

Las hojas verdes contienen muchos componentes esenciales protéicos de alta calidad, como la tirosina y la fenilalanina. Sin embargo, no figuran en los textos contemporáneos de nutrición como fuentes de proteína o precursores de la misma ya que su estudio aún es muy reciente.

De acuerdo a las investigaciones que presenta Victoria Boutenko en su libro La Revolución Verde, las verduras de hoja aportan proteína en forma de aminoácidos esenciales que resultan más fáciles de utilizar para el organismo que las proteínas complejas propias de la carne animal y sus derivados.

Sin embargo, para los humanos, en vista de nuestros sofisticados hábitos alimenticios actuales, nos resulta extremadamente difícil consumir la cantidad de hojas verdes indispensable para asegurar el aporte nutricional necesario, por eso Boutenko propone tomar jugos verdes o batidos verdes, mezclando una buena cantidad de hojas verdes junto con frutas y agua.

Sugiere que en lugar de intentar cambiar nuestra alimentación, debemos añadir a lo que sea que queramos comer un litro diario de estos jugos o batidos. De acuerdo a su propia experiencia y la de sus clientes, después de un tiempo de hacerlo, el cuerpo naturalmente deja de sentir ganas de consumir alimentos dañinos y siente ganas de comer cada vez más frutas y verduras frescas.

Su segundo libro contiene muchas recetas para no aburrirse y elaborar diferentes tipos de batidos.

Aquí hay 3 saludables ejemplos:

Licuar bien 2 tazas de espinaca, 1 pera, 1 manzana, un poco de jengibre y 2 tazas de agua.

Licuar bien 2 tazas de acelga, 1 plátano, 4 dátiles y 2 tazas de agua.

Licuar bien 1 y media tazas de hojas y tallos de apio, 1 rama de menta,  1 mango, 1 plátano y 2 tazas de agua.

 

Karina Malpica
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